Adopta, ¡no compres!

Según los resultados del Observatorio Fundación Affinity, en 2015 se abandonaron 104.501 perros en España. De todos estos animales, solo un 64 % de ellos serán adoptados (44 %) o devueltos a sus familias (20 %) gracias al microchip. Se trata de una batalla en la que, poco a poco, la sensibilización y la concienciación van ganando terreno, y salvan miles de vidas cada año[1].

Sin embargo, uno de los principales problemas a los que se enfrentan las protectoras es la procedencia de los animales. Así, el 43 % de todos los perros son regalados y el 21 % comprados[2].Aunque parezca mentira, solo un 8 % de los perros son adoptados de protectoras, mientras que una inmensa mayoría llega a nuestras familias a través de la venta —legal o entre particulares—, las camadas indeseadas y los regalos que, a menudo, no surgen de una valoración reposada y también propician su abandono.

Ante esto, junto con la identificación y la esterilización, la adopción es uno de los principales motivos para luchar contra el abandono animal y contribuir a un cambio que cada día está más cerca de convertirse en realidad. ¡Y como sabemos que lo tienes claro, vamos a explicarte todo lo que necesitas saber una vez te has decidido por adoptar a tu colega de cuatro patas!

Primeros pasos tras la adopción de un perro

Antes de adoptar a tu nuevo compañero, te recomendamos que no corras. En la protectora o perrera encontrarás cientos de animales que merecen una oportunidad, y no es extraño que esa sensación te abrume y termines por tomar una decisión precipitada. De este modo, los primeros pasos empiezan por relacionarte con aquellos peludos con los que ha habido feeling; siempre que sea posible, lo mejor es que pasees con él o ella, paséis tiempo juntos durante un día o dos y, a continuación, te tomes el tiempo que consideres oportuno para tomar tu decisión.

Ten presente que:

  • Hay personas que ven clarísimo adoptar a un perro el mismo día y otras que te recomendarán que dejes pasar un par de noches y lo consultes con la almohada

  • Si tienes más animales en casa, es muy recomendable que te asegures de que no habrá problemas entre ellos: ¡puedes consultar con adiestradores, etólogos y con el equipo de voluntarios de la protectora antes de decidirte!

  • Los perros no muestran todo su carácter en la protectora: puede estar ansioso o más nervioso de la cuenta en el chenil, pero ser el más tranquilo del mundo al salir. También lo contrario, pero no hay nada que no pueda resolverse con un poco de educación en positivo, ¡recuérdalo!

No dejes que la gran cantidad de perros de una protectora te haga tomar una decisión precipitada | © Alexa München

Las primeras semanas deberás armarte de responsabilidad y paciencia; puede que un perro que ha dormido durante varios años en una jaula, no entienda que no puede hacer pis en casa al principio, o su educación haya quedado interrumpida y, a diferencia de un perro adulto, no sepa cómo comportarse o su carácter no esté totalmente definido por la edad.

Y aquí entramos en un punto muy importante del que no siempre nos percatamos: adoptar a un cachorro es muy distinto a un perro joven o un abuelete. ¿Habéis pensado sobre esto en casa? Por norma, un perro de más de dos años ya tiene su carácter formado y ha crecido todo lo que tenía que crecer; por el contrario, un cachorro requiere muchas más horas de educación, juego y paciencia, mientras que un perro anciano ya no sufre los típicos problemas de los jóvenes cánidos (etapa de dentición, tamaño, rebeldía ante el «no» y un largo etcétera), sino que también nos ofrecerá más tiempo libre y menos obligaciones.

We were strangers in the night…

De cualquier modo, el equipo de la protectora estará encantado de aconsejarte según tus necesidades: ¡no lo dudes, y pregunta! Asimismo, otra buena opción es dejarte asesorar también por un educador canino o un etólogo/a que te acompañe a conocer y relacionarte adecuadamente con tu nuevo compañero de piso.

Sin embargo, hay varias cuestiones más a tener en cuenta en las que no siempre reparamos, por lo que, desde Conectadogs, vamos a echar un vistazo a todas ellas en estos momentos de preparación, ¿te parece?

  • Cachorro/perro joven frente a perro adulto: ya hemos hablado de algunas diferencias entre ambos, pero quizá no de la más importante. Un perro adulto ya ha formado su carácter, un perro joven no. Por ello, para una familia de “primerizos”, un perro adulto siempre es la mejor opción.

  • Todos los perros de protectora han sufrido las consecuencias del abandono. ¡Y nunca deberíamos olvidar esto! Puede que un cachorro haya sido separado de su madre poco después de nacer, y un perro adulto haya contraído una enfermedad debido a la renuncia por parte de su propietario/a; recuerda: paciencia, cariño y tiempo.

  • ¡Nunca olvides que los perros no entienden «de amor a primera vista»! Eso quiere decir que no le agobies todo el día tras la adopción. Mantén una rutina de paseos, de juego, de tiempo con él o ella: haz que tú y tu familia entiendan que crear relaciones lleva un tiempo, y así como tú no te pones a abrazar a un chico o chica que acabas de conocer, un perro necesita tiempo para forjar lazos afectivos.

  • Planifica su llegada a casa: no solo nos referimos a un buen pienso y un espacio para que tu nuevo amigo duerma a gusto. Te recomendamos que le dejes explorar las partes de la casa que serán accesibles para él con calma, sin agobios, y que los paseos tampoco sean de varios kilómetros al principio. Deja que se familiarice con su nuevo entorno, sin prisas; ¡ya habrá tiempo para vivir asombrosas aventuras!

  • Elige arnés antes que collar si el perro no sabe pasear atado, y una correa adaptada a su anatomía y sus necesidades. Infórmate también sobre correas fijas o extensibles (¡nosotros preferimos de lejos las primeras, aunque apuestes por una de varios metros!).

Incluso el más joven de los cachorros puede haber sufrido las consecuencias del abandono | © 简体中文

Después de todos estos consejos y precauciones, que no se te olvide que un perro es fuente de alegrías, de juego, de paseos, de risas, de nuevos amigos y amigas, de tiempo libre, de experiencias inolvidables… Por eso hemos dejado este punto para el final: ¡diviértete con tu nuevo colega de cuatro patas!

[1] Desde el año 2008, con 156.858 abandonos (perros y gatos) se ha conseguido una reducción anual constante. Hoy, según los últimos datos, las cifras se mueven en los 137.831 abandonos.

[2] Estos datos surgen del Estudio de Abandono y Adopción 2015 del Observatorio Fundación Affinity.

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