Si hace poco os hablábamos de los beneficios de tener perro para los niños, hoy queremos hablaros de la importancia de enseñar a los más pequeños de la casa a relacionarse con los perros, tanto con los que conviven con ellos como con perros desconocidos con los que podéis cruzaros por la calle.

Así pues, vamos a ver unas cuantas pautas que los peques deben aprender para convivir con un perro en casa y, también, cómo saludar a un perro que no conocen y acariciarle sin crear situaciones incómodas para el perro. ¡Vamos allá!

Perros y niños deben aprender a relacionarse para convivir

¿Cómo deben relacionarse perros y niños en casa?

Crecer con un perro es algo maravilloso para cualquier niño, pero esta relación tan beneficiosa implica un aprendizaje por parte de ambos para prevenir una situación conflictiva.

#1 Enséñale a tus hijos a no molestar al perro

Habrá momentos en los que el perro querrá jugar y muchos otros en los que no tendrá ganas, preferirá dormir, tumbarse al sol… Los niños deben entender que, al igual que ellos no siempre tienen ganas de juego, lo mismo sucede con los perros. De esta manera evitarás que el perro reaccione para que los niños le dejen tranquilo.

Lo mismo sucede con la comida o con los juguetes: explícale a tu hijo que si a él no le gusta que otros niños le quiten sus juguetes o su comida, no está bien que él o ella se lo haga al perro. ¡Ojo! También es muy importante que si tu perro muestra signos de protección de recursos lo trabajes con un profesional para prevenir conflictos.

#2 Los perros también sienten

Es fundamental que les expliques a los peques que los perros también sienten dolor y que, por este motivo, hay muchas cosas que no pueden hacer. Tirarle del rabo o de las orejas, golpearles para incitarles a jugar, estirar de las patas… Muchas veces los niños no piensan en las consecuencias de sus actos y se dejan llevar por el impulso del momento; por este motivo es fundamental que aprendan cuanto antes a no lastimar al perro.

Si tus hijos son todavía bastante pequeños es importante que les supervises cuando interactúen. Así podrás reaccionar si muestran un comportamiento indebido con el perro o si, por el contrario, es el can el que está dando señales de que quiere estar tranquilo. Cuando compartan un rato de juego debes vigilar en todo momento que la situación no se descontrole: si el perro o el niño se acaban excitando demasiado pueden darse reacciones incómodas o incluso peligrosas para cualquiera de los dos.

Enseña a tus hijos a saludar a perros desconocidos

Enseña a tu hijo a relacionarse con perros desconocidos

Del mismo modo, si a ti también te encantaban los perros cuando eras pequeño, probablemente te veas corriendo hacia cualquier perro de la calle por mucho que tus padres intentaran detenerte, ¿verdad? Si ahora eres tú quien intenta por todos los medios que tus hijos no hagan lo mismo, vamos a contarte cómo enseñarles a interactuar con un can que no conocen.

Si el perro va con correa, el primer paso debe ser siempre preguntar al dueño si podemos acariciarlo. En caso de que el perro esté suelto debes procurar que tus hijos no vayan corriendo hacia él ni lo persigan.

  • Acercaos al perro de forma lateral y con un ritmo relajado. Así no estaréis intimidándole: por este mismo motivo es importante que no os acerquéis de frente ni tampoco que lo hagáis por la espalda, sin que el perro pueda veros.
  • Deteneos a una cierta distancia, sin invadir el espacio del animal. Si es un perro pequeño, procurad no agacharos hacia él porque se sentirá incómodo. Es mejor que os paréis a cierta distancia y os pongáis en cuclillas para aproximaros.
  • No intentéis acariciarlo a la fuerza. Dejad que sea el perro el que decida acercarse a vosotros y olisquearos. Él marcará el ritmo de la interacción, y tendrás que estar pendiente de sus reacciones para evitar sustos.
  • Acariciad las zonas correctas. Si el perro acepta el acercamiento, es importante que no dejes que tu hijo o hija se abalance sobre él. Una cosa es querer conoceros y otra, permitir que el niño lo abrace o sea demasiado invasivo. Las mejores partes para acariciar a un perro son los hombros y el cuello, o la parte posterior de las orejas. Evitad la cabeza porque puede ser amenazante para el animal.
  • Fíjate en el lenguaje corporal. Los perros se comunican constantemente con su cuerpo, así que mantente atento a sus mensajes: separarse de vosotros, agazaparse o incluso ladrar son señales de que no quiere contacto. En cambio, un perro que se os acerca relajado y moviendo la cola es un perro que está mostrando interés en interactuar.

Niños y perros: una responsabilidad compartida

Enseñar a un niño a interactuar con un perro, ya sea el de la familia o uno desconocido, requiere paciencia y muchísima atención por tu parte. En el caso del perro de la familia, lo más importante es que tengas en cuenta que los niños no pueden responsabilizarse del animal por sí mismos.

El nivel de responsabilidad que implica tener un perro requiere que también tú te hagas cargo de él. Sacarlo a pasear, jugar, ir al veterinario y cubrir, en definitiva, todas sus necesidades básicas es algo que debéis hacer en familia. De esta manera, estarás inculcando a los peques de la casa el respeto por la vida animal, el sentido de la responsabilidad y muchísimos otros valores que le transmite el día a día con un can.

Laura Palau

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La mano tras nuestras redes sociales, el blog, la fotografía y la tienda de la asociación.
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