Juguetes interactivos para perros: ¿por qué los usamos?

La rutina diaria del programa de rehabilitación de todos nuestros perros incluye actividades con juguetes interactivos, tanto para los perros de ReStart como para los que participan en el Proyecto CRAE. ¡Incluso nuestros propios perros se lo pasan en grande con este tipo de juguetes!

Kongs, alfombras de olfateo, pelotas dispensadoras… Los juguetes interactivos para perros son una parte fundamental del día a día del centro porque hacen pensar a los perros al mismo tiempo que les divierten, y son una poderosa herramienta para combatir el estrés y el aburrimiento. Están indicados para todo tipo de perros: adultos, cachorros, perros convalecientes… Así que, si te animas, con este post aprenderás las características de varios tipos de juguetes interactivos y podrás empezar a usarlos con tu propio perro. ¡Le encantarán!

El olfateo como herramienta de estimulación mental

En Conectadogs aplicamos el programa Nada en la vida es gratis (a partir de ahora, NELVEG). La base de este programa, como su propio nombre indica, es que el perro debe “trabajar” para conseguir diferentes cosas positivas en su vida: comida, jugar, una caricia, salir a pasear, que se le ponga la correa, subir al coche… Para poder obtener cualquiera de estos estímulos, el perro tiene que hacer una tarea; esta puede ser responder a un comando (quedarse quieto y esperar antes de salir cuando abrimos la puerta), soltar la pelota si quiere seguir jugando, etcétera. La sensación de placer frente a estímulos ambientales es un mecanismo que genera comportamientos repetitivos y adaptativos en los animales (Álvarez y Figueroa, 2015). De esta manera, conseguimos que poco a poco cambien su forma de reaccionar ante diferentes estímulos.

Por tanto, NELVEG ayuda a los perros a mejorar su autoestima, estimula su capacidad de crear nuevas rutinas de interacción, disminuye la ansiedad, ayuda a reducir el aburrimiento y permite reducir conductas destructivas (Mariotti et al, 2009) en entornos rutinarios en los que el guía está fuera muchas horas trabajando, por ejemplo. Ni hablemos de cómo mejora su bienestar psicológico en una protectora, donde cada día se sucede prácticamente igual al anterior.

En esta línea, en nuestro centro la comida no se sirve en un bol sin más: el perro debe conseguirla, ya sea a través de juguetes interactivos para perros o rastreándola por diferentes puntos. En todos los casos, el olfateo es básico para obtener la recompensa. Este es el sentido más importante del perro y a través del que consigue más información sobre su entorno. Por tanto, trabajarlo tiene un componente terapéutico muy poderoso: permite canalizar la ansiedad, el miedo o el exceso de energía, ya que utilizar el olfato requiere una gran concentración.

Esto se traduce en un gasto energético considerable que ayudará a mantener al perro entretenido y, además, mentalmente estimulado, ya que deberá superar diferentes retos para conseguir su comida: los juegos de olfato son, por tanto, autoreforzantes. Y no solo eso: hay muchos estudios que demuestran el efecto relajante que tiene usar el olfato para los perros, así que también conseguimos que, durante el resto del día, estén más tranquilos y menos estresados.

El control de estrés juega un papel fundamental en los programas de modificación conductual (O’Heare, 2006) y en el proceso de terapia de los perros alojados en nuestro centro. En primer lugar, reducimos al máximo los factores de estrés que pueden alterar a cada uno de los perros, porque no serán capaces de aprender nuevas reacciones o modificar sus comportamientos mientras su sistema límbico esté alterado. El proceso de estrés implica los sistemas suprarrenal o simpático y el eje HPA: el primero ordena una “reacción de emergencia” ante el estímulo desencadenante del estrés que provoca un aumento de la adrenalina, la noradrenalina y la activación del hipotálamo; el segundo libera diferentes sustancias, entre ellas el cortisol (Hernández, 2017).

Las señales fisiológicas más visibles son la hiperventilación, la dilatación de las pupilas o la taquicardia, entre otras. Cuando esto sucede, se dan respuestas emocionales que el animal no puede controlar: es aquí cuando aparecen episodios de agresividad o estereotipias, por ejemplo. Evidentemente, no hay que entender esto como la necesidad de evitar situaciones de estrés a toda costa: factores de estrés y de presión ambiental impulsan a los perros —como a las personas— a realizar acciones y, en cierto modo, ayuda a la supervivencia. El problema radica cuando estas situaciones de estrés son demasiado intensas o demasiado sostenidas en el tiempo.

Diferentes estudios han evidenciado que una respuesta extrema al estrés puede deberse a un nivel insuficiente de serotonina en el cerebro. En casos de perros que han mostrado episodios de agresividad, como Strady, diferentes estudios han demostrado que sus niveles de serotonina estaban por debajo de lo habitual (Ibáñez y Grau, 2010; Le Brech, 2013). La serotonina es un neurotransmisor hormonal que regula el sueño, el humor, el apetito o el ritmo cardíaco, entre muchos otros elementos. Por tanto, aumentar el nivel de serotonina puede provocar cambios interesantes en la conducta de un perro estresado.

El ejercicio físico moderado ayuda a aumentar los niveles de serotonina. En los juegos de olfato, se combina la actividad física con el olfateo, que como ya hemos comentado es el sentido más poderoso del perro. Al estar concentrado en buscar su comida, el perro puede llegar a descartar estímulos que no están directamente vinculados con esta actividad (Clothier, 1996), ya que una mayor activación de la corteza cerebral impide que el sistema límbico del perro deje fluir emociones que pueden evitar un comportamiento más racional, como el estrés (O’Heare, 2006).

Hoy en día existen en el mercado multitud de juguetes interactivos para perros con los que trabajar el olfato, siguiendo el programa de NELVEG. A continuación vamos a explicarte cuáles son los que más utilizamos en el centro de recuperación canina y cómo puedes introducirlos tú en la rutina de tu perro.

Algunos de los juguetes interactivos que usamos en Conectadogs, donados por Silvia Pairet

Lo más básico: “sembrados” de pienso

Una forma muy sencilla de introducir este tipo de ejercicios de olfato es haciendo “sembrados” de pienso. Esto consiste, simplemente, en no servir la comida del perro en un bol sino en presentárselo esparcido por el suelo (puede ser en la cocina, en diferentes habitaciones, en el jardín…). De esta manera, el perro tiene que usar la nariz —aunque usan también la vista— para encontrar las diferentes bolitas de pienso y poder comérselas. Como hemos comentado anteriormente, el simple hecho de concentrarse en usar el olfato para encontrar la comida ya tiene un efecto terapéutico en sí mismo.

En fases más avanzadas, cuando el perro ya sepa que tiene que buscar la comida, podemos colocar el pienso en altura (por ejemplo, sobre una silla o una mesa) o en el interior de objetos (zapatos, macetas…) para que el perro deba buscarlos con más intensidad.

Prácticamente la mitad de la ración diaria de nuestros perros se sirve de esta forma: esta rutina les sirve para concentrarse durante un rato y quemar un poco de energía focalizándose en buscar el pienso, y se autorefuerzan cada vez que encuentran una bolita de pienso.

Juguetes interactivos para perros para gestionar el estrés

Además del “sembrado”, en la rutina de nuestros perros combinamos diferentes juguetes interactivos para perros. Al cambiar de juguete no solo conseguimos que el perro ejercite su mente, sino que evitamos que se convierta en un elemento aburrido y repetitivo. Cada juguete tiene sus propias características, y la combinación de uno o varios permite crear un entorno más rico y con mayor diversidad de interacciones.

Kong classic

Este es, sin duda, el juguete interactivo más popular. Su forma y el tamaño del agujero dispensador de comida hace que sea de lo más versátil. Puede utilizarse únicamente con pienso, pero también puede rellenarse de paté o, incluso, congelarlo para que el perro tarde más tiempo en conseguir toda la comida.

Pelota interactiva

Con características similares a las del Kong, esta pelota activará al perro, quien deberá hacerla rodar constantemente para conseguir la comida. Es ideal para utilizar con pienso o premios de tamaño medianamente grande, pero su forma no la hace muy útil para usar con patés caninos o similares.

Pelota interactiva para perros para rellenar con premios

Foto de animalear

Juguetes interactivos para perros que sueltan premios

Kong Woobler

De la misma marca que el anterior, la particularidad de este juguete interactivo es su diseño en forma de tentetieso: por mucho que el perro lo patee, lo muerda o lo empuje, el juguete girará para volver a colocarse en posición vertical. Esto hace que el animal deba estar moviéndolo constantemente, lo que aumenta su actividad física y, claro está, hace que deba concentrarse en seguir moviendo el juguete para que la comida salga.

Dispensador de golosinas

Este dispensador en forma de pelota hace que el perro se mueva constantemente. Al rodar por el suelo el perro debe perseguirla y seguir empujándola, ya que si se queda quieta la comida deja de aparecer. Es una opción perfecta para usar en espacios relativamente abiertos, ya que cuanto menor sea el espacio disponible más fácil es que el perro se aburra.

Foto de animalear

Pelota con ranuras

Por último, también tenemos la opción de utilizar este tipo de pelotas para cambiar la rutina del pienso por otros premios más gustosos. Podemos, por ejemplo, untarla en paté para que tengan que invertir tiempo en lamerlo todo. Igualmente, este juguete interactivo para perros también es eficaz para animales de edad más avanzada, cuya actividad física no puede ser tan elevada.

Juguete para perros TK-Pet Dental 360 pelota de caucho

Foto de Tiendanimal

Bibliografía relacionada

ÁLVAREZ, Daniela y FIGUEROA, Jaime. Anhedonia: efecto del estrés sobre la conducta alimentaria y su posible implicancia en perros domésticos. Avances en ciencias veterinarias, 2015, vol. 30, núm. 1-2.

ANZOLA, Bernadette et al. Tratamiento con Triptofano de los desórdenes de ansiedad, consecuentes al estrés en perros alojados en albergues. Revista Científica [en linea] 2013, XXIII (enero-febrero). Disponible on-line en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=95925465007.

CLOTHIER, Suzanne. The seven C’s: a guide to training and relationships. 1996.

HERNÁNDEZ, Míriam. Estrés en perros de terapia asistida. Tesis doctoral, Universidad Autónoma del estado de México, 2017.

IBÁÑEZ, Miguel y GRAU, Carlos. Agresividad intraespecífica en perros. Argos portal veterinaria, 2010, disponible on-line en https://argos.portalveterinaria.com/noticia/4938/articulos-archivo/agresividad-intraespecifica-en-perros.html.

LE BRECH, Susana. Diferencias individuales en comportamiento y respuesta de estrés en perros. Tesis doctoral, Universitat Autònoma de Barcelona, 2013.

MARIOTTI, Valentina Maria, et al. Factores ambientales implicados en el control de la conducta del perro y del gato: dieta, manejo y ejercicio.Clínica veterinaria de pequeños animales: revista oficial de AVEPA, Asociación Veterinaria Española de Especialistas en Pequeños Animales, 2009, vol. 29, no 4, p. 0209-215.

O’HEARE, James. Neuropsicología canina: Introducción al sistema nervioso, el estrés, la emoción y la reducción del estrés. KNS Ediciones, 2006

 

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