En los últimos dos o tres años, la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) ha incrementado muchísimo su número en la península. Entre los biólogos, todavía hay dudas sobre si puede convertirse en una plaga que afecte al entorno gravemente o no, pero sí parece que es la primera plaga forestal española en suelo urbano, si bien no constituye un problema grave para el medio ambiente en los bosques (os recomiendo este artículo: La procesionaria no mata árboles).

Pero que sea o no sea una plaga, no tiene nada que ver con el hecho de que en su fase larvaria es un verdadero peligro para nuestros perros. Eso sí, olvidaos de los típicos titulares de «Mi perro ha sufrido un ataque de procesionaria» o similares. Vamos por partes: la procesionaria no ataca a nadie, es un insecto del orden Lepidoptera, como la mariposa, que estamos hartos de ver revoloteando por la noche si vivimos en zonas con bosque. Desarrollan toda su vida de larva en el mismo árbol y mantienen un comportamiento social muy característico del que les viene el nombre. Pero atacar no atacan a nadie; eso sí, como defensa, cuentan con pelos urticantes que son aquellos que provocan reacciones alérgicas en nuestras mascotas: no muerden, no pican; el efecto que producen es muy similar al de una medusa en contacto con la piel, pero mucho más grave:

Cada oruga dispone a lo largo de su cuerpo de unos 500.000 pelos o tricomas especiales que se asemejan, morfológicamente, a pequeños dardos o flechas envenenadas. Su pequeño tamaño y el hecho de que puedan desprenderse con facilidad implica un riesgo importante de urticaria, no sólo por contacto directo, sino también por vía aérea a través del efecto de las corrientes del viento.”

Consejos a tener en cuenta sobre la procesionaria

Toda esta información no quita que la mayoría de los medios se centren en la amenaza y no nos ofrezcan suficiente información sobre qué hacer ante un caso de (mal llamada) picadura de procesionaria.

Ante todo, deberíamos tomar las siguientes precauciones:

  1. Prestar especial atención a los paseos por la montaña o por zonas afectadas por la procesionaria entre febrero y abril, que es el momento en el que los insectos abandonan el nido y bajan a los árboles para enterrarse en el suelo entre sus fases de larva y de pupa.
  2. Estar informados sobre las zonas afectadas por plaga de procesionaria para intentar evitarlas en nuestro recorrido.
  3. Mantener controlados a nuestros perros y atender ante posibles síntomas de contacto con la procesionaria: inquietud, inflamación de la lengua o de la cabeza, fiebre, problemas para cerrar la boca o actitud de rascado compulsivo.

Los veterinarios señalan tres fases:

  1. El perro se rasca con las patas en el hocico y restriega la cabeza contra el suelo de forma compulsiva.
  2. Puede aparecer cianosis, que es la coloración azulada de la piel y las mucosas. “La lengua se pondrá negra y se hinchará, así como la cabeza y el cuello”, puntualiza el veterinario Manuel Garrido en este artículo de Diario Sur.
  3. Aparecen convulsiones resultado de un shock anafiláctico. Se trata de una reacción inmunitaria generalizada en el organismo y potencialmente mortal.

Este post explica cómo actuar si tu perro toca procesionaria

Cómo actuar si tu perro toca una procesionaria

Si tu perro toca, roza, lame o ingiere una procesionaria lo más importante es llevarlo con urgencia a un hospital veterinario. Esto tiene que remarcarse, puesto que no existe tratamiento ambulatorio de ningún tipo más allá de unas acciones sencillas que podemos llevar a cabo de camino al mismo, y son las siguientes:

  1. Cogeremos a nuestro perro y lo alejaremos de la zona, asegurándonos de que los nervios y el dolor no provocan que vuelva a entrar en contacto con estos insectos.
  2. Comprobaremos su trufa y su boca para asegurarnos de que el animal puede respirar y que las vías aéreas no están obturadas. No descartéis una exploración algo más exhaustiva, pero debe ser rápida: el tiempo es fundamental.
  3. Debemos reducir al máximo el tiempo de contacto de la toxina con nuestro colega peludo. Pero mucho ojo, tengamos en cuenta lo siguiente:
    1. Lavaremos la boca del perro con suero fisiológico; si no contamos con suero, lo haremos con agua templada (la toxina se destruye mejor con agua tibia o levemente caliente).
    2. Lavar con cuidado y NUNCA frotar la lengua o la zona afectada, pues existe riesgo de esparcir la toxina; asimismo, lavar de dentro afuera para quitar los pelos y que el perro no ingiera la toxina. En otras palabras: el agua debe caer hacia fuera, no ir hacia el perro jamás.
  4. Llevar al perro lo más rápido posible al veterinario, donde se le aplicará un tratamiento con corticoides de acción rápida.

Por último, deberíamos notificar a la Administración o los agentes forestales dónde hemos tenido el incidente para minimizar los riesgos para otras personas y sus compañeros peludos.

Espero que este artículo sirva para resolver todas esas dudas que los nervios y el estrés del momento nos producen y consiga facilitar la rápida recuperación de ese miembro tan importante de la familia que ha sufrido un encontronazo con la procesionaria.

Leave a Comment

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Phone: 640741290
Fax: info@conectadogs.com
G-66970021
Cervelló 08758